
El jardín no tiene por qué ser aburrido cuando se acaba la primavera. La Abelia Grandiflora es la prueba viviente de ello. Este híbrido es un «must-have» en cualquier jardín de bajo mantenimiento que busque color, aroma y movimiento. Es dura, es bonita y, sobre todo, es generosa con sus flores.
| Característica | Detalle |
| Nombre Científico | Abelia x grandiflora |
| Uso Principal | Setos bajos, borduras, macetas, rocallas |
| Crecimiento | Rápido |
| Altura Final | 1 a 1,5 metros (fácil de controlar) |
| Floración | Muy larga (Verano hasta finales de Otoño) |
| Hoja | Semi-perenne (Se vuelve bronce en invierno) |
El milagro de los 6 meses de flores
Lo que hace famosa a la Abelia es su resistencia en flor. Mientras otros arbustos tiran la toalla en agosto, la Abelia sigue produciendo sus pequeñas trompetas blancas y rosadas hasta que llegan las primeras heladas fuertes. Además, los cálices de las flores, de color rojizo, permanecen en la planta incluso después de caer la flor, manteniendo el color mucho más tiempo.
Un arbusto que «cambia de ropa»
En Madrid, valoramos mucho las plantas que nos avisan del cambio de estación. La Abelia tiene un follaje verde brillante precioso en verano, pero con la bajada de temperaturas, sus hojas se tiñen de tonos púrpuras, bronces y rojizos. Importante: Es semi-perenne. Esto significa que en el centro de Madrid mantendrá casi toda la hoja, pero si vives en la sierra o zonas muy frías, puede perder parte de ella para protegerse, rebrotando en primavera.
Cuidados básicos para el éxito
- Poda: Es muy agradecida. Se recomienda una poda a finales de invierno para quitar ramas viejas y fomentar que la planta saque ramas nuevas (que son las que darán más flores).
- Sol: Cuanto más sol, más flores y más intenso el color rojo de otoño.
- Plagas: Es una planta muy sana, raramente atacada por plagas graves.




