
El Arbutus unedo, conocido por todos como Madroño, es mucho más que el acompañante del Oso en el escudo de Madrid. Es un tesoro autóctono que mantiene su belleza todo el año gracias a su hoja perenne, pero que guarda su mejor truco para el final: es de las pocas especies que nos regala flores y frutos simultáneamente. Tener uno en el jardín es tener un pedazo de historia de nuestra tierra y una despensa de mermelada natural.
| Característica | Detalle |
| Nombre Científico | Arbutus unedo |
| Uso Principal | Ejemplar aislado, seto informal, frutal ornamental |
| Crecimiento | Lento / Medio |
| Altura Final | De 3 a 5 metros (en jardín) |
| Resistencia | Muy Alta (frío, calor y sequía una vez establecido) |
| Raíces | Rústicas y adaptables (No agresivas) |
El espectáculo del Otoño: Flor y Fruto a la vez
A nivel ornamental, el Madroño es un «fuera de serie». Mientras la mayoría de árboles se apagan en otoño, él empieza su fiesta. Sus frutos (los madroños) tardan un año entero en madurar, por lo que coinciden las bolitas rojas y dulces de la cosecha actual con los ramilletes de flores blancas (en forma de campanilla) del año siguiente. Ese contraste de verde oscuro, rojo intenso y blanco nieve es único en la naturaleza.

Raíces y Plantación: Un todoterreno rústico
El Madroño es un superviviente. Sus raíces son capaces de prosperar en terrenos pedregosos y difíciles donde otros árboles fallan. Veredicto: Es perfecto para suelos pobres o con pendiente. No tiene raíces agresivas que levanten el suelo, por lo que puedes plantarlo cerca de casa. También funciona de maravilla en macetones grandes en terrazas, donde se mantiene compacto y muy decorativo.
Resistencia y Cuidados
- Luz: Adora el sol, aunque tolera la semi-sombra. Cuanto más sol, más frutos te dará.
- Agua: El primer año necesita riegos regulares para agarrar. Una vez establecido, es una planta de bajo consumo que aguanta estoicamente los veranos de Madrid.
- Suelo: Prefiere suelos ligeramente ácidos o neutros y, sobre todo, que drenen bien. Su único enemigo real es el encharcamiento (el exceso de agua en las raíces).
- Poda y Cosecha: No requiere podas estrictas, solo de limpieza o formación para mantenerlo bonito. Los frutos se recolectan en otoño, cuando están bien rojos y blanditos (¡ojo, si comes muchos muy maduros pueden tener un toque de alcohol!).




